Archive for May, 2008
La marmita del espíritu
Considero que he encontrado el último bastión de la barriga, el ánimo y la conexión sin alambres. Se llama Tea Connection y aseguro que es una experiencia lúcida.
Primero, la comida. De gran empuje, deliciosa, dicen que sana, varia y vasta. Hay rolls con papas asadas, hay tartas, hay ensaladas, hay sandwichs. Así lo dicen. Hay pastelería insoslayable. Todo es escrupuloso, concienzudo. No hay recomendaciones. Pero sí el Chicken Roll, el Strudel de Manzana, Canela y Helado, la Chocotorta, los Scones.
Después, el lugar. Más que grato y se llena rápido porque la gente nunca quiere irse. Como el Hotel California, pero bien. Y si encima le agregan Wi-Fi, saben que buscaremos establecernos allí los dorks.
Por último, la propuesta. Desde el sitio web, los precios, los tés (¡los tés!), los scones gigantes, las aguas saborizadas, la falta de crema en las tartas, los horarios de atención y la semblanza han apostado al valor agregado. Encima de todo, a diferencia del Hefty Hideaway, este es el refugio de los livianitos. Lástima que después de difundirlo aquí, tendrán que empezar a vender en recipientes felices.
Algo que ganar
Audrey Burke: What’s heroin like?
Jerry Sunborne: Do you hear that expression being kissed by God?
Hay cierta clase de películas – las que no vemos mucho ni en grandes pantallas, las que sacan entre 40 y 60 y pico en RT, las que no veneramos ni maldecimos – que ahora elijo. Son ésas que, resignando golpear o envolver, nos palpan.
Things We Lost in the Fire es una de ellas; en vez de una idea, una forma, una gran historia. Toma como punto de partida la certeza de que aún es posible el personaje henchido, abanico, disperso, siempre coherente. (Benicio del Toro es un descubrimiento del lenguaje gestual). Que es posible un cuento pequeño lleno de sensaciones. Que es posible el detalle de una captura, de un momento, de un recuerdo. Things… advierte que todas estas son las cosas que pasan. Las cosas que fugazmente somos y las que perdemos. Perdón, esa idea de que un recuerdo es lo único que vivimos o, dicho de otra manera que, siempre que estrujar el corazón, mal o bien, es infrecuente, lo que queda a justipreciar es todo lo del medio: los roces.
Y ésta es una película sobre los ojos.
iExpect
Con todo esto de aprehender y consumir he caído en la cuenta de que es todo una cuestión de expectativas. Como ver, por caso, un hombre reciente y amo que escribe en una notebook en medio de la playa. (Jamás ocurre, por traición de la batería). O como insinuar, tonta, que el iPhone me llevará a todas partes, siempre enlazada, plena y luminosa (el trunco EDGE, de nuevo la batería y la ausencia de linterna). Ni que hablar de escuchar las llamadas, eso nunca pasará.
Por lo demás, vistosas y febriles, las compras me hablan por un rato. Luego callan.
Entonces, ¿es vano el consumo? ¡Blasfemia! Me ha llenado de palabras, mundos, frenesíes. Me ha puesto en un cuadrado profundo cuando pude estar cruda. Me ha permitido deslizar cuando sólo apretaba. Me ha consentido avanzar (conquistar) mientras me quedo quieta.










Hillbilly - Publicado por VICTORIA BEMBIBRE - Powered by