Muéstrame cómo vivir

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Si en efecto Dios nos pasó el ‘back-end‘ de su software y mañana el Gran Colisionador de Hadrones consumirá nuestros últimos fichines en el Lugar Donde las Cosas Son, habría que verificar si valió la pena.
Primero lo primero:
“El Gran Colisionador de Hadrones es un acelerador colisionador de partículas localizado en el Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), cerca de Ginebra. El LHC se diseñó para colisionar haces de protones de 7 Tev de energía, siendo su propósito principal examinar la validez y límites del Modelo Estándar, el que es actualmente el marco teórico de la física de partículas, del cual se conoce su ruptura a niveles de energía altos. El LHC se convertirá en el acelerador de partículas más grande y energético del mundo.”
Ah, sí.
¿Y qué con eso?
“Desde que se proyectó el Gran Colisionador Relativista de Iones (RHIC), el estadounidense Walter Wagner y el español Luis Sancho 10 denunciaron ante un tribunal de Hawaii al CERN y al Gobierno de Estados Unidos, afirmando que existe la posibilidad de que su funcionamiento desencadene procesos que, según ellos, serían capaces de provocar la destrucción no solo de la Tierra sino incluso del Universo entero”.
Igual después lo desmienten.
Entonces, ¿cómo sé que no he perdido el tiempo?
Porque los Billiken de yogur, los fresquitos de cerquiprimavera y Rufo. Y Ud.






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