Decidiendo a quién votar sobre la base del uso del “yo” en los candidatos.
Votate
Como parte de su plataforma de campaña, Francisco de Nárvaez prometió lanzar un nuevo sitio cada 2 días. Repasando: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce. Prácticamente, más que yo. Y esto sin contar sus opositores, que le dan más tráfico en la Web.
Toda su campaña se centró en el concepto de que había una nueva persona en la política: “vos” (o yo). Sin embargo, yo hace 6 años que vengo votando, y encima pide que lo ayudemos a él, un improvisado que acaba de aparecer.
Otros que tienen problemas de identidad son Mauricio y Gabriela (y Esteban Bullrich). En los últimos afiches de campaña los dos últimos aparecen disfrazados de un Macri gigante. Veánlo en la calle. Ni idea quién va a asumir. Además el PRO se basó en una serie de consignas a lo Sony Style para revelar las premisas que identifican a los electores. Por ejemplo “Yo -play- trabajo” o “Yo -play- seguridad”. Cual si fuera un reproductor de mp3, proponen que le demos fast-forward a los votos, pongamos en pausa la incerteza electoral y ejectemos a la Guardia Urbana.
Los que quisieron dar un giro de timón fueron KirchnerScioli, como una entidad inconmovible. Ellos dicen “nosotros hacemos”, y en toda su campaña no hay ninguna mención al “vos”, como que si vos todavía no fundaste 650 escuelas, es porque sos un vago de mierda. Lástima que sean testimoniales.
Yo, soy Usted…
El Juez Cruciani encarna el epítome de la identificación del político con el votante. En un atisbo del orden literario que podría encontrar paralelo en simultaneidades del tipo de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, el tipo te invita a pensar que puede que de día seas vos, pero es bastante probable que por la noche adquieras la morfología de la jurisprudencia. En la primera versión de su propaganda, que viene repitiendo hace varias elecciones, decía: “Yo, soy Usted”, y ponía una mala coma que quizás quería enfatizar una pausa malhabida en la lectura, o bien, ponerle un biombo gramatical a la temible integración que proponía. Pero ahora vemos que a su eslógan le agrega puntos suspensivos, tal vez con el espíritu de reforzar el misterio de la metaformosis electoral.