Comer brownies puede matar a tus hijos
1. Ahora comer brownies es mucho más fácil porque sólo hace falta comprar una caja de polvo y mezclarla con manteca y leche y ponerla al horno y uno puede deleitarse con los “marroncitos”, con delicias de limón u otras fascinaciones reposteras para el paladar, cortesía de Exquisita. Y como me agita mirar publicidades y pensarlas en este espacio, no se me escapó este creativo video en donde se muestra que hacer repostería simple, barata y casera puede dar por tierra con tus propios pequeños.
Como es el estilo de Exquisita desde hace algún tiempo cuando renovó sus obsoletos bizcochuelos proponiéndolos como un plan fantástico para los sábados a la tarde, ahora hace lo mismo con otros platillos, mezclando música “alegrindie” con escenas que transcurren en un piso de un edificio común y corriente. Pero nada es convencional allí porque como la vida es tan feliz comiendo rico el piso 9 de ese edificio sonríe y así las cosas todo está torcido, inclinado y mejorado para el divertimento de los niños. ¿Pero alguien notó que se están revolcando en un piso de concreto? ¿O acaso que hay un chico tirándose cuesta abajo agarrado de un horno encendido? ¿Y qué hay de la nena que mete la mano adentro del horno para morfarse un brownie? Todo eso me da bastante miedo. Aparte a la vieja también la acosan un poco.
Todo esto es posible gracias al jugo gris de cierto grupo de creativos que logró encontrarle una vuelta alocada a lo que parecía receta de abuelas y por eso ahora mismo estoy bajando al almacén para conseguir una caja de letales muffins y conseguir que los artefactos más desagradables de mi cocina bailoteen e intenten asesinarme.
2. ¿Alguien vio por la calle las publicidades de la nueva salsa de dulce de leche de La Salamandra? A mí esta marca me gusta porque resignificó el deleite del dulce de leche con envases y postres que invitan al entusiasmo lleno de lactosa y colesterol, pero ahora considero que fallaron. ¿De qué otro color podría ser un frasco de dulce de leche que no fuese marrón? Bueno, ellos entendieron que un verde musgo era acertado y ahora presentan esta nueva salsa en un envase que parece de aceite de oliva o así se ve en los carteles de vía pública. Lo que es el colmo es que hayan elegido encima mostrar el producto decorando unas depresivas tostadas. ¿Quién se hedoniza poniéndole dulce de leche a las tostadas cuando hay banana, alfajores, galletitas dulces, tortas y hasta pedazos de telgopor más atrayentes? Muy lamentable, porque le quitaron el atractivo a un producto que podía ir básicamente con todo (menos con pan).
3. Esta publicidad es más vieja pero no puedo pasarla por alto. Se trata del nunca tan vacío de gloria Mike Amigorena vendiéndome una bebida energizante en japonés. ¡Qué descaro! Y aquí la verdad es que no entiendo qué es toda esta sofisticación estúpida de poner a un tipo tan imbécil vestido de oso panda creyéndose elegante porque duerme ocho horas al día en una cama solar y se bate el pelo y usa pollera y a un par de japonesas a quienes sólo están usando por exóticas y no porque vayan a explicar por qué cuernos tengo que comprar Sobe Rush. ¡No se entiende o acaso los orientales tienen más empuje! Cada vez que la veo con todo el escándalo y la grasulería de mi enemigo público n°1 prefiero energizarme con posturas de yoga.






Hillbilly - Publicado por VICTORIA BEMBIBRE - Powered by