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Hay un momento en la vida de todo mortal en que especula con la transfiguración en vampiro, particularmente por antojo de eternidad, pero también por las implicancias carnales que todo chupa-sangre lleva aparejadas, el desenfreno nocturno y hasta el beneficio de convertirse en murciélago, perro salvaje o en conde con capa. Aun yo he tenido algún intento poco auspicioso.
En tanto, las manifestaciones culturales de lo vampiresco largamente exceden la novela de Bram Stoker, y la oportunidad provista por el club de lectura Infinite Summer de volver a este original me resultó muy provechosa, en especial porque los comentarios de lectores de carácter novel como yo que se publicaron en el blog del club le agregaron mucha pimienta a mi propia aventura, si bien fue tardía. Vean los siguientes frentes:

1. La novela está organizada a modo de multi-diario personal. Este recurso hubiera sido más interesante si los puntos de vista fueran simultáneos, cruzados, disímiles, pero resulta que más o menos cada uno se va turnando para contar la misma historia, ninguno duda del otro, todos se re quieren y se re ayudan, ninguno miente y el Conde Drácula no tiene chance alguna de zafar por fruto de la mitómana literatura que sus víctimas pudieran desarrollar. ¿A ninguno hipnotiza para que cuente otra historia? ¿Ninguno se harta de Van Helsing y empieza a defenestrarlo por escrito? ¿Todos los días tienen ganas de escribir, aun con menos sangre en las venas?

2. ¡Da mucho miedo!

3. Bram Stoker escribió una novela misógina y bastante erótica. Es cierto que las mujeres son super queribles, para nada histéricas ni malignas, pero Lucy es bastante tonta y dócil y Mina, a pesar de ser mucho más inteligente, también es relegada por el grupo de los hombres. Estoy exagerando: para la época quizás el tipo era un arriesgado pero lo cierto es que la preponderancia de los hombres no es sólo machista sino también un poco perteneciente o relativo a la orgía. Dejemos de lado el clásico tópico de las vampiresas “hot” que le despiertan deseos a cualquiera. En esta novela todos los hombres se sienten atraídos y paternales con las mujeres: en el caso de Lucy cuatro hombres distintos le dan su sangre en distintas ocasiones, lo cual tal como lo sugiere Helsing tiene alguna connotación sexual, de la misma manera que Drácula después obliga a Mina a beber sangre de una vena que se abre. Por Dios, ¿de qué estamos hablando?

4. Es cierto, como todos sospechan, que en un punto el Dr. Van Helsing se vuelve insoportable. El tipo no para de hablar un segundo, es condescendiente y hasta tiene ataques de histeria, además todo el tiempo quiere que lo perdonen y le den la razón. En una escena en que Mina le pide que le dé razones el irritante matasanos le dice que espere hasta después de desayunar y la tiene en vilo todo el rato sin explicarse el por qué de semejante suspenso. Lo peor es que todo el tiempo me lo imaginaba como Mel Brooks en Dracula: Dead and Loving It que es casi la única referencia que tenía de la novela. ¡Es idéntico!

5. No es nada nuevo lo de la erótica ni se pondrá viejo muy pronto. Ayer vi Twilight y me deleité al observar que el trío sangre-sexo-rock está más vivo que nunca, de modo que la recomiendo.

2 Comments »

  1. Il Marchese Ruspoli Said,

    November 25, 2009 @ 12:11 am

    Aconsejame algo para hacer éste fin de semana y metele habilidad porque pienso hacerlo al pie de la letra.

    Tuyo.

  2. admin Said,

    November 25, 2009 @ 3:27 pm

    Yo el viernes voy a ir a Expotoons y el sábado a andar en bici, si se me ocurre mejor te aviso. Estoy pensando.

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