Todas las cosas son mortales

JO_QUE_NOCHE
Poster de Afterhour (1985)

Por poco protocolar que resulte, se hace literatura no sólo en las páginas, en los cuentos, en las fantasías sino también en recintos mucho más efímeros y discretos como un título, un aviso publicitario, o el cambio de estatus personal en Facebook. Nos ocupa hoy la primera instancia de esta prodigiosa tríada y, con mayor especificidad, el pendular vuelo que tiene lugar entre las titulaciones originales de films y sus peculiares traducciones al español, con tanta y tan dispar producción de cada lado que aun ha dado pie a una historieta cómica a cargo del humorista Liniers que la titula El señor que traduce los títulos de las películas.

Otro artículo merecerán los resultados de una factible investigación acerca del sentido que recorre esta práctica: en una primera impresión debiera ocuparse de conseguir la mayor fidelidad posible respecto del título auténtico, pero a menudo se muestra recorrida por un deseo de simplificación, de banalización de los rótulos, ¿un deseo de asociar el espíritu argumental de la película con las características culturales más propias de la población nueva que recibe la pieza?; ¿una secreta empresa en pos de catalogar géneros cinematográficos alrededor de los conceptos de honor, mortandad y amor o enredos?; ¿una búsqueda literaria propia, lejana, impenetrable?

Hemos de ser justos en primer término en nuestra argumentación: aquí en los pagos argentinos hemos sufrido con mucho menos rigor y desabrimiento los efectos de la vil cofradía traductora. Por caso, en tierras españolas debieron entender que La jungla de cristal de John McTiernan y protagonizada por Bruce Willis en cuatro entregas encontraba pocos lazos en común con la obra un tanto más célebre pero también más discreta El zoo de cristal de Tennessee Williams. Lejos de tratarse de una diferencia de fieras tras las rejas versus criaturas en su estado más natural y salvaje, la primera era una película de feroz acción urbana (en su título original Die Hard) y la segunda era el retrato teatral de una familia sureña de los Estados Unidos en los años ’30. Eso no es lo más inaudito: el lijado de un inclaudicable título como Eternal Sunshine of the Spotless Mind dio en el español ibérico el vaguísimo ¡Olvídate de mí!, y la genial comedia oscura de Scorsese que se dio a conocer como Afterhour pasó a ser vacuamente ¡Jo, qué noche! El problema se intuye ya y es una cuestión de tintes, de géneros, de sentidos: si el Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos hacía referencia a las complejidades freudianas de un sujeto con el corazón roto, la identidad, los espejos y los abismos de nuestras (in)conciencias, su traducción puede bien aplicarse al palabrerío de una sucia mujer despechada, a la letra de un bolero con pocas luces o a una promo de productos dietéticos representada por una barriga parlante. O bien, la misma noche negra que para Scorsese era incivilizada, totalmente urbana, colectiva y pesimista, para el descomedido traidor español se convertía en un escandaloso comentario de un borrachín a punto de estamparse contra el piso de un bar.

En esto de transformar títulos, argumentos e interpretaciones, uno de los más atacados es el nombre propio. A los miembros de esta congregación tan odiosa no les importa que Tim Robbins haya querido escaparse de —redimirse en— el penal de Shawshank (The Shawshank Redemption), para ellos el tipo simplemente tenía Sueños de libertad, lo mismo que una orca llamada Willy o que un oficinista cuarentón con poco pelo en el ático. El áspero David Lynch tampoco pudo ser esquivo a esta modalidad, y sus perturbadas estrellas de cine geolocalizadas tanto en Mulholland Dr. como en Inland Empire (sitios, claro está, que también existen en sus cabezas, El Imperio Tierra Adentro no puede ser otro que el inconsciente) pasaron a ser protagonistas de El camino de los sueños (otro título para el anhelo de Robbins) e Imperio.

Otra prueba de estos desajustes procedimentales es Adaptation de Spike Jonze, que se dio en llamar El ladrón de orquídeas. Si bien el título traducido tiene su encanto, la adaptación es el concepto que recorre a toda la película y le da entidad y las orquídeas son simplemente flores que adornan un costoso escenario.

A veces las malas traducciones no encierran sólo un problema de literalidad y sentido, sino que también sitúan al espectador en un terreno de confusiones y desalientos. No es sólo que algunos títulos como La Conquista del Honor (en vez de Flags of our Fathers de Clint Eastwood) son genéricos, vacíos y poco memorables (en todo sentido), sino que además en ocasiones los repiten como el caso de El Luchador (que abarca tanto a Cinderella Man de Ron Howard como a The Wrestler de Darren Aronofsky).

Además del honor, pareciera que estos sectarios nos creen a los espectadores de habla hispana muy interesados en el destino y en la letalidad de las cosas, para lo cual el súmmum máximo sería Destino Final, pero ese título fue lamentablemente bien traducido. Será fácil encontrar en las carteleras y en las góndolas de videoclubes decenas de filmes que aluden a la búsqueda de honor, al encuentro con el destino y los sueños, o al peligro de obsesión y/o muerte que entraña casi toda actividad humana. Una rúbrica tan tentadora como Good Will Hunting (El Bueno de Will Hunting o A la caza de la buena voluntad) se despedazó en un merísimo En busca del destino (¿otro encabezamiento para Tim Robbins dándose a la fuga o para casi cualquier película?).

Hay títulos muy desagradables en su condición de reveladores, como el reciente Enamorándome de mi Ex (en reemplazo de It´s Complicated, por si a alguien le gustan las cosas bien simples), o anteriores como Secreto en la montaña (Brokeback Mountain) o Antes de Partir (The Bucket List).

Hay títulos muy patéticos en su afán por lo pleno de despersonalización. ¿Quién puede imaginarse/recordar de qué cuernos se trataban Milagros Inesperados, Todo o Nada, Tres Son Multitud, En Defensa del Honor, Terror a Bordo y Obsesión Mortal, sin repetir, sin soplar ni maldecir?

La lista continúa sin freno ni cuartel. Una de las últimas delicias de esta maldita casta es el estupidísimo Criatura de la Noche (que alude a casi sin lugar a error todas las películas de terror que jamás se hayan contado en la historia del universo), mientras que el verdadero Let The Right One In es simbólico, metafórico, dulce y poético como beber la sangre de un traductor.

Artículo publicado en Revista eSe n°3

Leave a Comment

Los adyacentes adversarios

contacto

Contrarios a la idea de que para vender hay que ir con la corriente, lo último son una serie de productos que se burlan de la enormidad de las redes sociales, el crowdsourcing, el poder de las comunidades y el impacto de tener miles y miles de incógnitos amigos.

La campaña protagonista es de Movistar, usa el eslógan “Un contacto no es un amigo” y se vale de imágenes alusivas en las que un hombrecito de gran proporción y dimensiones rústicas (similar al clásico avatar de programas de mensajería) se niega por ejemplo a pedalear en una bici de a dos o a ayudar a un amigo que recibe una golpiza. Esta publicidad implica riesgo pero también se apoya en el colectivo tácito de que hoy en día tenemos muchos más amigos de los que podemos sostener.

Otra compañía de telefonía también lanzó la red “carafriend” en una burla a Facebook pero apelando a construir una red social para verdaderos amigos, bah, una red menos social y más real.

Por último, vean el avance del próximo estreno The Social Network. “No puedes tener 500 millones de amigos sin tener algunos enemigos”, que se la toma con los fundadores de Facebook y su historia un poco controversial.

¿Será esta la web semántica que en vez de apelar a la marea social contra todos los obstáculos rastrea algo de discreto pero auténtico sentido?

Leave a Comment

El mal romance

mujer

Es un mal romance el que tiene el cosmos con la mujer, es uno así también el que sostengo yo con todos mis rechazos, mis colgantes, mis sorpresas, mis perdones, mis miradas de soslayo, mis reverencias.

Este es el veloz amasijo de lo que se piensa, se dice, se muestra (¿lo que pensamos, decimos, mostramos?): las mujeres que se trastocan y salpican, las mujeres que salen de un sillón, las mujeres que aplastan, las que fregotean y dan brillo, las que derriten tesoros, las que se cayeron al piso y se levantan con dificultad, las que se estropean con deleite, Lady Gaga, las de los estados civiles y corporales, la que contiene pero estorba y tantas más insufribles.

¿Cuáles más somos / sos? ¿Cuáles podríamos ser?

En todas estas representaciones que nos agitan pero no nos tocan, salen las ganas de ser vientre de algo nuevo, anudado o desnudo que en vez de hablarnos nos sepa escuchar. Por el momento nos salva El Efecto Chica. Hace poco que me gusta serlo.

Comments (2)

Un fugaz vistazo de lo que seremos

Lo que odio del BAFICI: la gente, las películas que nadie sabe por qué están ahí, los nivel 2 que van a todos lados con su colgante credencial y un montón de detalles terribles, los que son todavía más nivel 2 y trabajan para el BAFICI y tienen que interactuar con los nivel 1 de Hoyts, los nivel 1 de Hoyts que no saben de qué se trata pero te ofrecen whisky y café, las salas llenas, los aplausos, las entradas agotadas para películas que no quería ver y ahora quiero, las presentaciones de directores, la gente sentada en las escaleras cuando hay asientos, las moditas, los baños llenos, nunca poder abarcarlo.

Lo que vi:
turnitloose
In_the_attic-2-600x324
enrique_pineyro_lapa_10_anos
maryandmax
108CuchilloDePalo01
kings_of_pastry1_detail

Turn it Loose, In the Attic, El Rati Horror Show, Mary & Max, Cuchillo de Palo, Kings of Pastry.

Lo que amo del BAFICI: encontrarse de pronto con una gran película que nadie sabe por qué está ahí, la marejada fílmica, las opciones, las postales, los documentales y el cine de animación, que i.sat repita las pelis, estar solo con una película, las contradicciones, lo inabordable, que me empuje a ser cineasta a partir de mañana.

Comments (1)

Una alianza de empecinados

coalition
Si algo me gusta es que se unan las causas nobles y desafiantes con los espíritus más creativos. Coalition of the Willing es una de esas oportunidades en que una problemática más que candente como el calentamiento global y el mundo post-Copenhagen se traduce en un film sobre una guerra online arengada por activistas y revolucionarios 2.0.

Un proyecto de Reino Unido que salió de la cabeza de Tim Rayner y de una red de 20 artistas en colaboración. Esta peli se lanzará en 6 “olas” así que se la podrá ver episódicamente. Una brillante idea a seguirse. ¡Al menos vean un capítulo!

Publicado en El Viaje de Odiseo

Comments (2)

" Greco del dia http://twitpic.com/273l3y "