Los adyacentes adversarios

contacto

Contrarios a la idea de que para vender hay que ir con la corriente, lo último son una serie de productos que se burlan de la enormidad de las redes sociales, el crowdsourcing, el poder de las comunidades y el impacto de tener miles y miles de incógnitos amigos.

La campaña protagonista es de Movistar, usa el eslógan “Un contacto no es un amigo” y se vale de imágenes alusivas en las que un hombrecito de gran proporción y dimensiones rústicas (similar al clásico avatar de programas de mensajería) se niega por ejemplo a pedalear en una bici de a dos o a ayudar a un amigo que recibe una golpiza. Esta publicidad implica riesgo pero también se apoya en el colectivo tácito de que hoy en día tenemos muchos más amigos de los que podemos sostener.

Otra compañía de telefonía también lanzó la red “carafriend” en una burla a Facebook pero apelando a construir una red social para verdaderos amigos, bah, una red menos social y más real.

Por último, vean el avance del próximo estreno The Social Network. “No puedes tener 500 millones de amigos sin tener algunos enemigos”, que se la toma con los fundadores de Facebook y su historia un poco controversial.

¿Será esta la web semántica que en vez de apelar a la marea social contra todos los obstáculos rastrea algo de discreto pero auténtico sentido?

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¿Quién diablos es Victoria Bembibre?

vico
Antes de que me rajen, me tomo unos minutos para explicar quién soy yo, qué es esto.

Victoria Bembibre es, según Google Images, esta.

Mi sitio a partir de ahora es victoriamembrillo.wordpress.com, porque necesito un lugar en donde explicar todo esto lo que hago para el que no sabe y no entiende y recién llega. Después, en idaea.com.ar, o sea acá, encuentran mi blog Hillbilly, es el oficial porque es el que contiene las reflexiones más pensadas, más densas, más sabrosas. Ah, y algunos pequeños proyectos personales que se ven al costado. Y también está mi tumblelog que se llama igual pero es más chiquito y ahí están las cosas más poéticas y más lindas que me encuentro en la web, el resto de otras cosas que me interesaron están en del.icio.us/vik770. Ah, y no se olviden de Twitter, con las cosas que me pasan todos los días, las capturas y las diminuteces.

Y si todavía quieren más y más.

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Tienda de antifaces


A partir de los contornos del pretérito barrio de Palermo, que hoy abarca cónclaves tan diversos como Palermo Botánico, Las Cañitas, Palermo Coppola, Palermo Boulevard, Palermo Hollywood, Palermo Soho, Palermo Nuevo, Palermo Sentimental, Villa Freud, Palermo Rojo, Palermo Vivo, Chacalermo o Palermo Dead, Palermo Queens y Palermo Rosa, entre otros, se gesta en la urbe un fenómeno sin precedentes, exquisitamente enmascarado y de una efervescencia atragantante.
Palermo tiene incluso su valle y centenas de restobares con nombres tan cándidos e injustos como Punto y Banca, Libélula, La Alhambra de Ismael, Pigmalión, The Barrio, Elvira Hancock, Enfundá la Mandolina y, por supuesto, El Parrillón sobre Libertador (que es casi igual a El Parrillón de Almagro, pero este último no está en Guía Óleo).
Es que lo significa aquí no puede entenderse con los mismos parámetros que en el resto de los barrios. Casi seguro que un negocio (aquí tienda) se llamará Bolivia! pero no por regionalismo, xenofilia o doctrina, sino que se busca la licuefacción de sabores entre un término tan tránfuga y achaparrado y un remerón que no puedo pagar porque ha sido terminado con manchas de champagne de los Países Bajos.
Como es de esperarse, la tierra elegida tiene su propio idiolecto. “Fusión”, “bistró″, “soldes”, “de autor”, “freelancer” y, claro, “palermitano” configuran el principio de todas las cosas allí.
Eso no es todo. Palermo es, por supuesto, adulterada cuna de todo tipo de intelectuales, nuevos cines argentinos, iniciativas 2, 3 y hasta 4.0, revistas urbanas con flash, artistas del branding y platos con ingredientes que ocupan más espacio en el papel que en el plato. Si camino por estas intolerantes calles no me queda más que toparme con “pendeviejos” o “viejipendejos”, es indistinto porque no puedo distar a unos de otros, todos con zapatillos en dólares el cordón y en euros la puntera, todos con un emprendimiento más o menos anodino que siempre ensalada diseño con gastronomía con internet con vinos con indumentaria.
Si todos los espacios son puestas para quedarse, todos los escenarios sirven para ejercitar la abulia y los instantes para renegar del valor de hacer algo si es que no se hace con un buen ornamento.
Palermo tiene su propio volumen en contra, que como corresponde se vende en La Boutique del Libro. Y hasta invitan a sumarse al grupo en Facebook “Odio a los mozos de Palermo Hollywood”.
Esta manifestación de la quebradiza vanguardia no es ajena al resto del mundo ni tampoco a mí. Por motivo de cierta entrevista a cierta actriz para cierta publicación me encontré errando El Último Beso y, entre sus fotografías, dermis bronceadas, vinos espumantes y estéticas del dulce mal gusto, encontré lo que a mi gusto es Palermo: una torre de bombones y golosinas que excitan la angurria pero no pueden curarla.
Igual la limonada parecía rica.

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La Revolución se verá pixelada

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JulianBleecker

Tengo razones para querer que la Revolución que todos esperamos – la del desayuno, de la humedad y de la autocracia – no ocurra ni con pólvora ni con plegarias ni con doctrinas. Me irrita contemplar a los que todavía creen en la rebelión de las manos, de los artefactos o de los libros porque son los que insoslayablemente se ausentarán de las memorias. Por caso, los que protestan en nombre de grupos con nombre, firmamentos o papeles. Esas revoluciones son de siglos y no de milenios. No puedo sostener mi amparo a los que yo considero revueltos y no revolucionarios.
Ahora bien, creo que la nueva gesta se está cultiplicando con codazos, gorjeos y comentarios. Esto es lo que está pasando con las nuevas tecnologías y que nadie se ha molestado en detener porque se sugiere imperceptible o da fiaca. Es lo que está provocando la masa y no un hombre común, si bien épico. Y como la masa cotorrea, en medio de la multitud los titanes fallan en escuchar las voces irresistibles y llenas de letras. O bien, los colosos están comenzando a cooperar con los menudos.
Yo sabía que la Revolución la espolearíamos todos.

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Cosas que aprendí en Reno

Siempre quise decirlo: lo de que aprendí algo y que encima fue en Reno, donde pasan todas las cosas maravillosas con balas. Cuestión que (como la gente que empieza las frases diciendo “cuestión que”) hace un montón que no publico – lo cual es más montón de lo que parece porque engaño a mis lectores amenazando con que voy a volver y después nada -, pero no por desidia o malestar estomacal; más bien porque estuve iluminándome. ¿Qué pasó? Me bajé unos temas de Enrique Iglesias, Popego, suprimí mis principios en Facebook y algunos otros, salí a ver qué había afuera y todavía no sé si me quedo o me voy en serio, Tute lo hizo de nuevo.

Ahora no les voy a prometer nada, porque ya me duele mentir, pero la foto la saqué en Arte BA, ni idea de quién es la obra. Ahora mía.

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" Greco del dia http://twitpic.com/273l3y "