Más cerca de irme

cremebrulee
Hay determinada cantidad de cosas que se supone que uno debe hacer, cumplir, plantar y probar antes de morirse, y puedo clasificarlos como los instantes poéticos, asiduamente ligados con el morfi y el viento.

Uno de ellos y que acabo de experimentar es la chance de hincarle la cuchara (literalmente) a una “crema quemada” (crème brûlée) con todas las letras. Esto implica: superficie dura, cristalizada y frágil al golpe del metal, crocante en combinación con un interior de puro cremoso pastelero, si es posible se combina con frutillas u otro ácido y, en este caso, se le agrega un tono de jengibre a la crema. Por Dios, esta porción corresponde al restaurante Quimbombó por Palermo (sí), tan repleto de ricura que no pudimos terminarlo entre 4. Y ahora me quiero morir.

Puntaje: tanto más que 10
Sensación: la placidez del júbilo

PD: Notificarse de que me gustan los alimentos en los tonos del amarillo y el marrón, con textura cremosa y en cuencos.

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Hasta que el azúcar se disuelva


litlnemo

WHO dice que la depresión zarandea a la friolera de 121 millones en el mundo, de forma que hoy y en el s. xxi ya es una epidemia. No obstante, en caso de sentir el sol caerme encima, quiero pensar que podría preocuparme menos. Y bien, ¿quién dice que algo debe encresparme con palpitaciones? ¿Qué pasa si me abstengo de los retortijones? ¿Y qué si todo me parece un poco más liviano?

Alcanzada esta bienaventuranza de las espinas, hago una de tres cosas:
1. Doy por tierra con un cuenco de caramelos y chocolatines.
2. Reproduzco un himno, una estrofa o una tonadilla.
3. Absorbo un ránking de las celebridades más henchidas de dinero en VH1.

Mas luego, me ocupo del mundo.

También, a los potables en inglés sugiero TED y ¿Qué nos hace feliz? Ahí aprendí que los discapacitados se sienten más felices que los bípedos.

Cuando leo cosas como esta me acuerdo de comer dulce de leche.

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When will I


Dalboz17

Dos variables me inquietan con un alto sentido de la incertidumbre de aquí al resto de mis horas.

1. Si me daré cuenta cuando sea feliz. Por ser un tópico inelegante no me he detenido lo suficiente a explicarme cuánto de ello hay en el arrojo de alcanzarlo y, en suma, de contemplarlo con cierta pachorra. Y, entonces, el mismo brío que me mantenga saltarina y orgánica cada vez sea el que me sustraiga de saborear el instante macizo, como el de una cucharada.

2. Cuándo tendré tiempo de algo. Si en adelante sólo me dedicaré a escupir sobre los minutos que me faltan, a recuperar los que he perdido, a estar con las botas puestas para cuando lluevan. Entonces, ¿cuándo vendrán los días meditabundos en los que exclusivamente me ocupe de deshacerlo? ¿Y en qué instante dispondré que cada minuto invertido en algo más que no sea la consideración del tiempo será, por ende, boyante?

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Mojito


Shangai Cowgirl

El otro día escuché que la definición de “felicidad” para la mayoría de las personas es una pileta. Si es eso o no cierto, no importa, siendo que hoy es viernes.

Continuando con la supremacía Simone, procuro aquí otra hamaca musical que sostiene algo tan simple y evidente como “llévame al agua”.

Y aquí sigue la que allí se interrumpe.

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Muéstrame cómo vivir


Foto en Threadless

Si en efecto Dios nos pasó el ‘back-end‘ de su software y mañana el Gran Colisionador de Hadrones consumirá nuestros últimos fichines en el Lugar Donde las Cosas Son, habría que verificar si valió la pena.

Primero lo primero:
“El Gran Colisionador de Hadrones es un acelerador colisionador de partículas localizado en el Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), cerca de Ginebra. El LHC se diseñó para colisionar haces de protones de 7 Tev de energía, siendo su propósito principal examinar la validez y límites del Modelo Estándar, el que es actualmente el marco teórico de la física de partículas, del cual se conoce su ruptura a niveles de energía altos. El LHC se convertirá en el acelerador de partículas más grande y energético del mundo.”
Ah, .

¿Y qué con eso?
“Desde que se proyectó el Gran Colisionador Relativista de Iones (RHIC), el estadounidense Walter Wagner y el español Luis Sancho 10 denunciaron ante un tribunal de Hawaii al CERN y al Gobierno de Estados Unidos, afirmando que existe la posibilidad de que su funcionamiento desencadene procesos que, según ellos, serían capaces de provocar la destrucción no solo de la Tierra sino incluso del Universo entero”.
Igual después lo desmienten.

Entonces, ¿cómo sé que no he perdido el tiempo?
Porque los Billiken de yogur, los fresquitos de cerquiprimavera y Rufo. Y Ud.

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" Greco del dia http://twitpic.com/273l3y "