Yo como una aldea
Hace no tanto pero seguro en otra era estar informado tenía que ver con leer los diarios, quizás sumar el complemento de una revista, estar al tanto de lo que pasaba en los medios extranjeros, ver algo de tele, no dejar de escuchar la radio y una porción edulcorante de charlas espontáneas y de pares, no jerarquizadas. En ese tiempo era norma advertir entre los comunicadores más o menos con forma y los en formación sobre que toda la información contenida en un diario cotidiano nuestro era también toda la contenida en la vida de un ciudadano en la Edad Media.
Me alegra pensar que soy una de las que vivió la transición. El medio nunca deja de ser el mensaje y con el protagonismo de las nuevas tecnologías de la información cambió también lo que es estar informado. Nunca fui adicta a abrir tres o cuatro diarios y leerlos a la vez, pero siento que eso hoy ya no me convierte en una indigente periodista, muy por el contrario, hoy me vuelve una constante y feliz hambrienta. Mis días se distribuyen en un pequeño porcentaje en leer diarios online (confieso que leo poco de actualidad, me gustan las notas culturales, las que tienen muchos links, las que me sacan de contexto), otro enorme en leer blogs de todo tipo (cine, medio ambiente, algo de moda, cultura, caos, egolatría, ilustración, maravillas, dulces y variedad de actualidades), – los que más me gustan son los de personas y los que no tienen un solo tema -, en seguir las novedades de redes sociales (marcas, gente, proyectos, iniciativas), en charlar e intercambiar información, en republicar cosas fascinantes, en comentar, en perder extensivas cantidades de tiempo hilando caminos que no se terminan nunca (me encanta que no se terminen) y en descubrir cada día tres o cuatro cosas que no están en los grandes medios y que son fruto de las voces de pequeñas personas con hambre.
¿Estoy cada vez más informada o más ausente?








Hillbilly - Publicado por VICTORIA BEMBIBRE - Powered by