Ya vengo

Si me esperan hasta febrero, les prometo chismes y un video de mi 2009, capturas de mi comienzo de 2010 e ideas sobre “El Loco, la Película de Palermo”.
Mientras tanto, sígannos en unatravesia.wordpress.com.

Si me esperan hasta febrero, les prometo chismes y un video de mi 2009, capturas de mi comienzo de 2010 e ideas sobre “El Loco, la Película de Palermo”.
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…el mundo.
Esta semana se estrena en los cines 2012, el último rollo apocaliptíco con tocino que se les haya ocurrido a los cada vez más asquerosos “chicos de arriba”. En este caso el potingue es de nuevo de Roland Emmerich, un tipo tan querendón que le debemos Independence Day, Godzilla y The Day After Tomorrow, entre varias otras jornadas en que se acabó el mundo.
Lo siniestro de este volumen es que, lejos de enfatizar el arribo de agentes externos como aliens o lagartos verdes, el tipo se haya ensañado por segunda vez con el clima y ahora le dé con las profecías mayas. Esto me parece soberbiamente estúpido en la medida en que los complejos pronósticos sobre lo que ocurrirá el 2012 pueden más interesantemente interpretarse desde el punto de vista del cambio, el quiebre, el retorno o el giro que a todas luces podría tornarse prometedor o acaso siempre tenemos que retratar malditas olas gigantes destruyendo los grandes monumentos del mundo. (Véase más aquí).
Para no angustiar a nadie, las lecturas yanquis de estas reflexiones nos vuelcan (tanto en la ficción como en la realidad) a la construcción de arcasdenoé que salven a los humanos más occidentalizados y al repetido protagonismo de los tipos más fanáticos de la hamburguesa con queso en un intento por salvar(se) al planeta en que todos hablan inglés.
Lo que resulta más irritante y perverso de todo el hecho es que justo hayan decidido invertir millones de dólares en asustarnos por la pantalla contándonos la historia de una Tierra en donde la temperatura asciende rápidamente y provoca catástrofes naturales el mismo año en que podrían haber puesto ese efectivo a buen uso participando activamente y con soluciones tangibles de la Conferencia por el Cambio Climático en Copenhague. Como de costumbre, los imberbes miran al cielo y temen que Dios no les perdone su grandeza.

“I don’t want a straw. I want real human moments” (”No quiero un sorbete (o popote, como lo traducen), quiero momentos auténticamente humanos”). Una de las supernutritivas frases que se sueltan en Waking Life (”Despertando a la vida”, el nombre en español también está muy bien), una peli que quería ver hace 150 millones de años desde que salió.
Les cuento cuatro datos claves: es de Richard Linklater, un director que siempre plantea escenarios de reflexión, a veces son demasiado vuelteros y a mí me irritan, porque son personajes que siempre siempre son personas comunes pero siempre siempre están pensando y reflexionando de una manera que quiere ser espontánea pero que a veces – todo el tiempo – es demasiado, no paran de hablar. Igual siempre vale la pena aunque nunca vaya a ser mi favorito. Está hecha en animación rotoscopiada que me voy a tirar el lance de decir que es algo así como que filmás la peli con personas y después la pasas a dibujitos. Sí, muy crudo lo mío, pero el resultado es de un estado de fluidez y deslumbramiento constante. Otro punto radical es que es una película sobre los sueños, pero también sobre despertarse, sobre no poder despertarse, sobre existir, el existencialismo, la identidad, la evolución, soltarse, despertarse, los sueños lúcidos, el capitalismo, la comunicación, el amor, morirse, soñar y el destino y lo que somos y las células. Así que te chocás con una catarata de pensamientos libres que si les podés seguir el hilo a uno o dos te agitan el coco.
Acá va una de esas conversaciones que mantiene el protagonista – un pibe que no sabe si está dormido o despierto – y que encontré con subtítulos:
Si pasan por acá van a encontrar un montón de ideas más sobre las que hay que detenerse algunos segundos. Unas que mí me llamaron la atención:
- ¿Cómo podemos ser siempre los mismos si todas nuestras células se regeneran por completo cada 7 años? Los que me conocían a los 17 ahora ya no tienen idea de quién soy, y no es que cambió mi personalidad: cambió toda mi composición.
- ¿Qué pasa si toda nuestra vida es un sueño que tenemos una vez muertos? Cuando uno se muere el cerebro tiene unos minutos más de actividad, y como siempre que uno sueña el tiempo le parece eterno, ¿podría ser que todo esto que te está pasando es algo que estás soñando porque te acabás de morir?
- ¿Cómo hacés para darte cuenta si estás soñando? Acercate a un interruptor de luz y prendé y apagá. Si funciona, es la vida real.
Me faltaba el cuarto dato de por qué sugiero darle una chance. El título en inglés es una montonera de cosas: “despertar a la vida”, “despertarse a vivir”, “una vida despertándose”, “vivir despierto”. Todo esto motiva más ideas sobre dormir y soñar y soltarse, a mí todo el tiempo me sorprende que podamos experimentar cosas tan toscas, tan llenas, tan idas en los sueños. ¿Y si nuestros sueños son más colorinches que lo que vivimos, no será lo que vivimos el sueño y nuestra vida nos pasa cuando tenemos los ojos cerrados? Ah, y lo más lindo es desperezarse.

Como hay que películas que bien me llaman la atención, hay otras – The Taking of Pelham 1 2 3 -que constituyen un inventario de lo que no se debe hacer en el cine y me invitan a publicar una guía sumaria para futura referencia:
1. No se debe hacer una película de secuestros que provoque que durante los últimos y más tensos minutos del film el usuario / espectador cabecee con insistencia porque John Travolta no quiere rendirse.
2. No se debe abusar del recurso de “imagen-y-música-loca” que tanto le gusta a Tony Scott pero que ya me ganas de “gomitar” por los zooms y estallidos baterísticos. Tampoco se lo debe combinar con pasivas escenas de charla con chistes groseros, no se complementan bien.
3. No se debe filmar el secuestro más trucho del mundo en el que todos los involucrados demuestran un cierto grado de incompetencia a la país bananero. ¿Por qué los que llevan la plata chocan y saltan catapultados tantas veces? ¿Por qué nadie se ponía a investigar sobre el secuestrador y lo tiene que terminar haciendo el alcalde? ¿Por qué no les importa que mueran un par de rehenes? ¿Por qué nadie se da cuenta de que la laptop está encendida y con la webcam on?
4. No se debe creer que no es necesario definir a los personajes. No me basta con que Travolta sea querendón, no voy a sentir pasión por un tipo que sólo piensa en ‘motherfuckers’ y en ‘heroes’ y que está todo el tiempo chequeando sus acciones en la Bolsa sin explicación alguna. De la misma manera, no veo por qué considerar que Washington es un héroe, cuando está comprobado que es corrupto, y sólo porque camina con peso en las piernas, la mirada triste, las palabras comprensivas y humanas, y en la mano un galón de leche. Además, estos dos personajes no tienen nada que ver entre sí, ¿acaso ellos se sienten identificados porque ambos son muy comunes y vacíos de sentido?
5. No se debe pensar que es simpático y gracioso poner chistes de mal gusto, miradas incomprensibles y gags aislados en una película de secuestros.
6. No se debe suponer que es creíble que el alcalde viaje en el tren con toda la gente.
7. No se debe terminar la película con Travolta diciendo “You’re my fucking hero”.

Gamma: I may be small but I sure am not big.
‘The fantasy of a flying house was born out from director Pete Docter’s thoughts about escaping from life when it becomes too irritating’.
(”La fantasía de una casa que vuela se le ocurrió al director Pete Docter a partir de pensamientos sobre escapar de la vida cuando ésta se vuelve muy irritante”).
Pixar da en el clavo porque imprime un hálito vital a:
a) fantasías infantiles del tipo de salir volando agarrados de globos de colores, encontrar monstruos en el placard, descubrir a nuestros juguetes hablando, ciudadanos que también son superhéroes o cazar a una rata que sabe cocinar.
b) metáforas adultas de lo que está mal en el mundo como los pensamientos suicidas, el terrorismo puertas adentro, la esquizofrenia, los políticos con superpoderes o lo difícil que es llegar a fin de mes, y los índices de pobreza y hambre.
Además, ahora saben provocar gotones salpimentados con personajes que son protagonistas y ancianos.