Si para American Express la vida es como un lienzo, entonces su resultado es una pintura que vale millones en Sotheby’s. Esta es la última gigantografía publicitaria que convoca a hacer de nuestra vida un collage de consumo y experiencias que, al contrario de Pollock arrojando baldes de material sobre su superficie, se vale más bien de un rectángulo magnético poderosísimo en su creativo uso de nuestras ganancias. Ahora, en vez de avergonzarnos por nuestro inescapable y enterrado consumo podemos emular al bueno de Magritte al pronunciar: ‘Ceci n’est past consomattion. Ceci est art’.
¿Qué es la vida breve que dura lo que uno tarda en desenvolver un caramelo? Hay vidas que fugazmente arriban y se retiran, toman un poco de aliento y no están, se han ido o se olvidaron. ¿A quién le sirve una vida breve si no es al que la vio deslizarse entre los dedos, propia o ajena, la sensación de alerta, el encierro, la Gran Mentira? Hay quien dice que el que muere es más sabio. Hay quien se lamenta por el muerto ignorante de su itinerario (el vivo o el muerto). Hay quien insiste en la voracidad del tiempo, mientras que otro se declara irreversible. No todo pasa aquí. Desde afuera cualquier vida es breve y cualquiera toma lo mejor que tenemos, lo estruja y lo deja a un lado, quizás alguien se acuerde. Cualquiera vive para otro, no para sí mismo, claro. Ahora, en este segundo, intentaré estar muerta.
Hoy me desperté con la certeza de que las cosas que pasan en los sueños son cosas que pasan. O sea, que como todo en el universo, pasa, ocurre, ya está sucediendo a partir de que lo imaginamos, lo decimos, lo soñamos, lo pedimos, y ya está. No lo soñaste: pasó y sigue pasando.
Soñé que con mis hermanas planeaba y ejecutaba un arbitrario asesinato – creo que era algo que se nos ocurría antes o después de ir a comer a un restaurante mexicano – y más tarde Florencia Etcheves, la de los policiales de TN, nos increpaba voraz de verdad. En ese momento, convencida de que iba en cana, lamentaba no haber pensado con esmero esto de acuchillar a alguien y desbaratar el cadáver y me sumía en un perpetuo socavón.
Me desperté y entendí primero que se trataba de una segunda oportunidad, mas luego vi que hay ahora una melona Victoria que espera el escarmiento, que se despide de sus libros, ejercita las flexiones de brazos – típicas de prisión -, se deshace de ella misma y se zambulle en la jaula. Y yo aquí publicando en mi blog bajo un sol de vidrio. Boluda.
Ayer estuve en el Túnel de la Ciencia y me iluminé con las siguientes preguntas que con gran probabilidad, intriga y maravilla nunca lleguemos a responder del todo: ¿Qué es la vida? ¿Cómo se organizan las células? ¿Cómo funciona el cerebro? ¿Por qué son así las leyes de la naturaleza? ¿Cómo podemos influir en los materiales? ¿Qué son la materia y energía negras? ¿Cómo y cuándo surgió el cosmos? ¿Cómo influye el Sol? ¿Cuál es nuestro impacto en la Tierra? ¿Qué es la conciencia? ¿Cómo alcanzar un desarrollo sostenible?
¿Alguien puede acercarme/nos a la luz de más adelante?
“I don’t want a straw. I want real human moments” (”No quiero un sorbete (o popote, como lo traducen), quiero momentos auténticamente humanos”). Una de las supernutritivas frases que se sueltan en Waking Life (”Despertando a la vida”, el nombre en español también está muy bien), una peli que quería ver hace 150 millones de años desde que salió.
Les cuento cuatro datos claves: es de Richard Linklater, un director que siempre plantea escenarios de reflexión, a veces son demasiado vuelteros y a mí me irritan, porque son personajes que siempre siempre son personas comunes pero siempre siempre están pensando y reflexionando de una manera que quiere ser espontánea pero que a veces – todo el tiempo – es demasiado, no paran de hablar. Igual siempre vale la pena aunque nunca vaya a ser mi favorito. Está hecha en animación rotoscopiada que me voy a tirar el lance de decir que es algo así como que filmás la peli con personas y después la pasas a dibujitos. Sí, muy crudo lo mío, pero el resultado es de un estado de fluidez y deslumbramiento constante. Otro punto radical es que es una película sobre los sueños, pero también sobre despertarse, sobre no poder despertarse, sobre existir, el existencialismo, la identidad, la evolución, soltarse, despertarse, los sueños lúcidos, el capitalismo, la comunicación, el amor, morirse, soñar y el destino y lo que somos y las células. Así que te chocás con una catarata de pensamientos libres que si les podés seguir el hilo a uno o dos te agitan el coco.
Acá va una de esas conversaciones que mantiene el protagonista – un pibe que no sabe si está dormido o despierto – y que encontré con subtítulos:
Si pasan por acá van a encontrar un montón de ideas más sobre las que hay que detenerse algunos segundos. Unas que mí me llamaron la atención:
- ¿Cómo podemos ser siempre los mismos si todas nuestras células se regeneran por completo cada 7 años? Los que me conocían a los 17 ahora ya no tienen idea de quién soy, y no es que cambió mi personalidad: cambió toda mi composición.
- ¿Qué pasa si toda nuestra vida es un sueño que tenemos una vez muertos? Cuando uno se muere el cerebro tiene unos minutos más de actividad, y como siempre que uno sueña el tiempo le parece eterno, ¿podría ser que todo esto que te está pasando es algo que estás soñando porque te acabás de morir?
- ¿Cómo hacés para darte cuenta si estás soñando? Acercate a un interruptor de luz y prendé y apagá. Si funciona, es la vida real.
Me faltaba el cuarto dato de por qué sugiero darle una chance. El título en inglés es una montonera de cosas: “despertar a la vida”, “despertarse a vivir”, “una vida despertándose”, “vivir despierto”. Todo esto motiva más ideas sobre dormir y soñar y soltarse, a mí todo el tiempo me sorprende que podamos experimentar cosas tan toscas, tan llenas, tan idas en los sueños. ¿Y si nuestros sueños son más colorinches que lo que vivimos, no será lo que vivimos el sueño y nuestra vida nos pasa cuando tenemos los ojos cerrados? Ah, y lo más lindo es desperezarse.
Esta barra lateral es larga porque tengo muchas cosas en la cabeza y porque mi cabeza es como el mundo. ¿Acaso no venden jamón crudo en Blockbuster? Soy Victoria Bembibre, nací el 22 de marzo del '85. No entendés qué es esto todavía y es porque Hillbilly es un espacio de mezcla pop como Michael Jackson pero sin mono. Si hacés click en el pajarito podés ver cosas cortitas que digo. Y más abajo hay otros sitios donde encontrarme. O seguí por
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